Combinar trabajo con estudio, un buen entrenamiento para los jóvenes

Cada vez son más los jóvenes que combinan sus estudios con algún tipo de trabajo. En muchos casos, la experiencia laboral adquirida durante los años de estudio resulta de gran utilidad, ya que permite adquirir competencias que facilitan después el acceso al empleo. Una reciente publicación de la OCDE informa sobre el porcentaje de jóvenes que compaginan estudio y trabajo, arrojando luz sobre su situación laboral en relación con algunos condicionantes socioculturales.

En la OCDE, una media del 40% de los estudiantes tienen a la vez algún trabajo

Esta publicación –a cargo de la economista Glenda Quintini– parte de datos sobre los 23 países participantes en la Encuesta de Competencias para Adultos (PIAAC), elaborada por la propia OCDE. A grandes rasgos, la encuesta estima que un 39% de los estudiantes de 16 a 29 años trabajaron en 2012. No obstante, este porcentaje resulta poco representativo, pues oscila entre el 15% de Italia y el 60% de Holanda. A grandes rasgos, los jóvenes de países anglosajones son más propensos a combinar estudio y trabajo, mientras que esta costumbre es menos frecuente en países europeos como Italia, Bélgica o la República Checa, donde menos del 20% de los estudiantes trabajan.

Título frente a experiencia

Según Quintini, la cultura laboral de cada país condiciona fuertemente a los jóvenes que buscan compaginar estudio y trabajo. En Europa continental, donde la “cultura del título oficial” está muy arraigada, gran parte de los estudiantes que trabajan lo hacen en programas de formación profesional o en puestos de aprendiz, específicamente orientados a su futuro campo laboral. Los empresarios siguen el mismo criterio al ofrecer trabajo en prácticas.

Así, de los estudiantes que trabajan, en Francia y Alemania la mitad son aprendices, mientras que en Austria e Italia son el 40%, y más del 20% en otros países (Dinamarca, Bélgica, Holanda, España). Otro importante contingente son alumnos de formación profesional: por ejemplo, más de uno de cada cinco en Dinamarca, Noruega, Polonia o la República Checa. Por otro lado, las altas tasas de desempleo juvenil en la Unión Europea –un 20,7%, según datos publicados a comienzos de junio por Eurostat– han llevado a que los gobiernos promuevan cada vez más este tipo de programas.

La tradición laboral de los países anglosajones y otros es muy diferente. Podría decirse que aquí prima la experiencia sobre el título oficial. En esos países, los estudiantes por lo general no buscan puestos de prácticas donde aprender un oficio, sino trabajos remunerados de cualquier tipo, sin relación con sus estudios, habitualmente en horarios de tarde, en fin de semana o en verano. Es el caso de más del 90% de los estudiantes con trabajo en el Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Corea y Suecia.

Los mercados laborales flexibles son un entorno favorable para compaginar estudio y trabajo

Influencia de las leyes laborales

La OCDE indica que los mercados laborales flexibles –donde la ley facilita tanto la contratación como el despido, así como el trabajo a media jornada– son un entorno favorable para compaginar estudio y trabajo.

Las legislaciones que hacen hincapié en la protección del empleo y dificultan los contratos temporales tienden a reducir el empleo entre los estudiantes, fuera de las prácticas para alumnos de formación profesional. En cambio, en los países anglosajones, donde abunda más el trabajo a jornada parcial o por horas, hay mayor proporción de estudiantes con trabajo.

Común entre universitarios

En términos generales, los jóvenes que cursan estudios universitarios de grado o posgrado son los que compaginan con más frecuencia estudio y trabajo. En muchos casos, lo hacen para costearse los estudios. Sin embargo, los países donde la combinación de estudio y trabajo es más común no son necesariamente aquellos en los que las tasas universitarias son más caras. En los países nórdicos, donde todos los estudiantes reciben una subvención pública para estudiar y los estudios universitarios son gratuitos, casi todos los estudiantes trabajan para poder emanciparse de sus padres. En general, los trabajos más frecuentes entre universitarios no son prácticas, sino ocupaciones sin relación con los estudios.

La OCDE señala que, tanto en la enseñanza secundaria como en la universidad, los estudiantes más propensos a compaginar estudio y trabajo son los de áreas como salud y medio ambiente, magisterio, humanidades o idiomas. Otro dato interesante es que, a pesar de los estereotipos que relacionan la formación profesional o el aprendizaje con los varones, los dos sexos están representados más o menos por igual entre los estudiantes que trabajan.

Un trabajo comedido ayuda al estudiante a desarrollar “un mayor sentido de la responsabilidad, una conciencia ética del trabajo y una mayor disciplina”

Un trabajo moderado es beneficioso

La OCDE señala que compaginar estudio y trabajo suele tener consecuencias positivas, aunque no siempre. El inconveniente es que puede retrasar la graduación o tener un impacto negativo en las notas. Esto es más frecuente en los alumnos de últimos cursos de secundaria que en los universitarios. Entre los primeros, muchos de los que prueban un empleo, luego pierden el interés por las materias escolares y abandonan los estudios para trabajar a tiempo completo.

Por otra parte, las investigaciones indican que un trabajo moderado –ya sean prácticas, trabajos de verano o empleos de no más de 15 horas semanales durante el curso– no suele dificultar el rendimiento académico. Al contrario, ayuda al estudiante “a desarrollar competencias vitales, tales como un mayor sentido de la responsabilidad, una conciencia ética del trabajo y una mayor disciplina”, sostiene el estudio de Quintini.

 

Fuente: Aceprensa